El trabajo muestra, además, que por cada empleo directo ampliado en minería se generan, en promedio, tres puestos de trabajo adicionales en otros sectores productivos.
La minería es uno de los principales motores de la economía chilena, no solo por su producción y exportaciones, sino también por el impulso que entrega a otros sectores del país. Así lo demuestra el estudio “Medición de Encadenamientos Productivos de la Industria Minera en Chile”, elaborado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que concluye que por cada dólar de Producto Interno Bruto (PIB) generado directamente por la minería se crean cerca de 80 centavos adicionales en el resto de la economía.
El análisis, elaborado con información oficial del Banco Central de Chile, estima que el impacto total de la minería equivale a 1,8 veces su PIB directo, gracias a la actividad que genera en sectores como servicios empresariales, construcción, transporte, ingeniería, logística, energía y tecnologías de información.
La vicepresidenta ejecutiva (s) de Cochilco, Claudia Rodríguez, destacó que el estudio evidencia que “el aporte de la minería va mucho más allá de las faenas mineras. Detrás de cada operación existe una extensa red de empresas proveedoras, profesionales, trabajadores y servicios que contribuyen al desarrollo económico del país. Contar con esta información permite dimensionar el verdadero impacto de la minería y apoyar mejores decisiones de política pública orientadas a fortalecer los encadenamientos productivos nacionales”.
Durante 2023, el PIB directo de la minería alcanzó US$34.744 millones, mientras que las compras e inversiones del sector generaron US$27.070 millones adicionales en otras actividades económicas. En total, el impacto económico asociado a la minería llegó a US$61.814 millones.
El estudio identifica dos grandes motores de este efecto: las compras que realizan las empresas mineras para operar sus faenas —como transporte, mantención, energía, insumos y servicios especializados— y las inversiones destinadas a nuevos proyectos, infraestructura, maquinaria e ingeniería.
Los mayores beneficios indirectos se concentran en servicios empresariales, construcción, transporte, comunicaciones y servicios de información, reflejando la creciente importancia de proveedores especializados y de alto contenido tecnológico para el desarrollo de la minería chilena.
En materia de empleo, el estudio muestra un efecto multiplicador igualmente significativo. Por cada empleo directo ampliado en minería se generan entre 2,4 y 3,5 empleos asociados en otros sectores de la economía, con un promedio cercano a tres puestos de trabajo adicionales.
Rodríguez agregó que “fortalecer estos encadenamientos significa generar más oportunidades para las empresas proveedoras, impulsar la innovación, desarrollar capacidades tecnológicas y ampliar los beneficios que la minería aporta al crecimiento y al empleo del país”.
La medición utiliza las Matrices Insumo-Producto del Banco Central de Chile, herramienta que permite analizar cómo las compras e inversiones de un sector generan producción, valor agregado y empleo en el resto de la economía. Debido al desfase con que se publican estas matrices, los resultados corresponden a una fotografía estructural de la economía chilena para el año 2023.
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